Convento de dominicas de St. Peter
Un lugar de silencio
Todo el recinto del convento está rodeado por un muro construido en 1609. Como un embalse, también nuestra vida transcurre tras unos límites que la protegen: en calma hacia fuera, pero llena de fuerza en su interior. De la vida interior de las personas nace una fuerza espiritual que irradia hacia fuera a través de la oración, la actitud y la intercesión. Muchas personas pasan cada día por delante de nuestro convento, a menudo con el corazón cargado. Las acompañamos en nuestra oración.
En mayo tuvimos la dicha de celebrar 750 años de historia ininterrumpida del convento, algo que no puede darse en absoluto por sentado. Ya en 1275 vivían aquí beguinas, mujeres piadosas que llevaban una vida espiritual en comunidad. El caballero Hartmann les donó a perpetuidad su torre y las tierras que le pertenecían. Entre 1624 y 1629, a costa de grandes privaciones, se levantó el convento actual. Las hermanas vivían en la pobreza y la sencillez, igual que hacemos nosotras hoy.
Todo convento tiene su iglesia. Su mantenimiento lo sostenemos con nuestro trabajo en el obrador de hostias y en el huerto, y gracias a los donativos. Como dominicas, pertenecemos a la Orden de Predicadores. Santo Tomás de Aquino resumió nuestra misión en las palabras «Contemplata aliis tradere»: lo que contemplamos, lo transmitimos. La poeta Silja Walter lo expresó así: «Alguien tiene que estar en casa cuando el mundo entero anda corriendo de un lado a otro».
En este sentido, nos vemos como un punto de quietud en la vida, unidas a Dios. Desde esa unión, muchas personas descubren nuevas maneras de mirar lo maravilloso de este mundo. Dicho de forma sencilla y clara: Dios está aquí.
Convento de dominicas de St. Peter, Strehlgasse 18, 6430 Schwyz · Tel. 041 811 21 84 · Frauenkloster St. Peter am Bach


